La realidad, de manera imprevista y gratuita, nos regala alegrías que afirman la positividad de la vida. Es lo que dice el poema Maravillas:
"Cuánta alegría siempre
en ciertos hechos que a destiempo ocurren,
porque sí, cuando nadie los espera o los sueña:
este día de mayo en mitad de febrero,
y, abriéndose camino en su luz prodigiosa,
la muchacha que pasa y me mira y sonríe,
dulce complicidad de un solo instante,
regalo que no dura, afirmación
rotunda y delicada de la vida".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 145
lunes, 5 de diciembre de 2011
Mirar no es sólo asunto de los ojos
En el poema La ceguera Sánchez Rosillo vuelve sobre el tema de la mirada, que «no es sólo asunto de los ojos». Si miramos bien no podemos no ver la belleza del mundo, hermosura que salva:
"Mirar no es sólo asunto de los ojos.
Primero, ciérralos unos instantes
y dentro de ti busca –en tu sosiego–
la facultad de ver.
Y ahora ábrelos, y mira.
Es enero ahí afuera, pero está
muy hermosa la vida esta mañana.
Cuánto sol en los álamos
que en trémulas hileras van creciendo
en esta vieja plaza
de tu ciudad. Un día y otro día,
durante muchos años,
a su lado pasaste y no los viste,
ciego que dabas pena y que hoy, por fin,
de milagro has sanado y puedes ver
y en tu mirar te salvas".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 99
"Mirar no es sólo asunto de los ojos.
Primero, ciérralos unos instantes
y dentro de ti busca –en tu sosiego–
la facultad de ver.
Y ahora ábrelos, y mira.
Es enero ahí afuera, pero está
muy hermosa la vida esta mañana.
Cuánto sol en los álamos
que en trémulas hileras van creciendo
en esta vieja plaza
de tu ciudad. Un día y otro día,
durante muchos años,
a su lado pasaste y no los viste,
ciego que dabas pena y que hoy, por fin,
de milagro has sanado y puedes ver
y en tu mirar te salvas".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 99
Todo es tuyo si miras
La mirada verdadera nos hace “poseer” la realidad, nos hace ricos, pues todo es nuestro:
"Mirar es poseer:
todo es tuyo si miras,
aunque el ciego te vea
con las manos vacías".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 81
"Mirar es poseer:
todo es tuyo si miras,
aunque el ciego te vea
con las manos vacías".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 81
Abril no es sólo abril
La vocación del poeta no es inventar mundos, aunque algunos así lo crean, sino mirar con ojos maravillados, no acostumbrados, el mundo que nos rodea, el mundo que somos también nosotros mismos. En otro poema –Abril– Sánchez Rosillo señala la importancia de aprender a ver bien la realidad, reconociendo lo que la sobrepasa, ese «algo más» del que es signo, y se lamenta de los que miran sin ver:
"No se puede hacer nada.
Algunos, aunque miren, nunca ven
que abril no es sólo abril,
sino algo más, inmenso, incalculable.
Es muy fácil de ver, pero hay que verlo.
¿Cómo no se dan cuenta?
¿Dónde tienen los ojos?
Están ciegos del todo. No hay remedio".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 55
"No se puede hacer nada.
Algunos, aunque miren, nunca ven
que abril no es sólo abril,
sino algo más, inmenso, incalculable.
Es muy fácil de ver, pero hay que verlo.
¿Cómo no se dan cuenta?
¿Dónde tienen los ojos?
Están ciegos del todo. No hay remedio".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, p. 55
Testigo de tanta maravilla
Una de mis mayores satisfacciones, en momentos “robados” a jornadas cargadas de trabajo y actividad, es leer poesía. Es un trabajo –y un ocio, que no negocio– que requiere paciencia y disciplina. No todo me convence, ni ciertamente me cautiva. Hay que leer muchas páginas para encontrar una que conmueva por la verdad que atesora y el acierto en el decirla. Pero a veces sucede. Y en ciertos autores, sucede más.
Este es el caso de un poeta que acabo de descubrir –confieso mi precedente ignorancia– gracias a la visita a una librería “de viejo” en mi hermosa ciudad de Alcalá de Henares. El libro lleva por título Oír la luz y reúne sesenta y siete creaciones poéticas de Eloy Sánchez Rosillo (1948), escritor murciano que lleva más de treinta años de ejercicio poético.
Recojo varios poemas de Sánchez Rosillo. El primero, De la naturaleza de las cosas, describe la belleza y singularidad de cada cosa y cada instante, su carácter irrepetible –«todo es distinto siempre»–, y reconoce, como «testigo fascinado», el misterio que lo gobierna todo «con poderosa y amorosa ley»:
"De qué manera tan irrepetible
ha ido hilvanando la naturaleza
todas las cosas que mis ojos ven
precisamente ahora, en este día
hermosísimo y único del mundo.
En principio parece la mañana
una mañana igual que cualquier otra,
pero ninguna ha habido como ésta,
ni tampoco ha de haberla en el futuro.
Todo es distinto siempre, y prodigiosa
tanta diversidad casi impensable.
El mar, el cielo, el aire, aquellos montes
que la distancia desdibuja, el álamo
encendido de sol, la golondrina
que vuela en el jardín de un lado a otro
y que con entusiasmo inagotable
traza sus garabatos en la luz.
Toda cosa en sí misma, y el conjunto
de cuanto miro, se me muestran hoy
como ya nunca más han de mostrarse,
y también los contemplo yo de un modo
que el instante genera y va extinguiendo.
Hay en esto un misterio muy profundo
(que aunque nos da sosiego, nos aboca
a la inquietud de una insondable sima),
algo que no es azar y que gobierna
el todo y cada parte y cada una
de sus combinaciones infinitas
con poderosa y amorosa ley.
El ser testigo fascinado, absorto,
de tanta maravilla esta mañana,
me conmueve y me llena el corazón
de alegría y consuelo".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, pp. 13-14
Este es el caso de un poeta que acabo de descubrir –confieso mi precedente ignorancia– gracias a la visita a una librería “de viejo” en mi hermosa ciudad de Alcalá de Henares. El libro lleva por título Oír la luz y reúne sesenta y siete creaciones poéticas de Eloy Sánchez Rosillo (1948), escritor murciano que lleva más de treinta años de ejercicio poético.
Recojo varios poemas de Sánchez Rosillo. El primero, De la naturaleza de las cosas, describe la belleza y singularidad de cada cosa y cada instante, su carácter irrepetible –«todo es distinto siempre»–, y reconoce, como «testigo fascinado», el misterio que lo gobierna todo «con poderosa y amorosa ley»:
"De qué manera tan irrepetible
ha ido hilvanando la naturaleza
todas las cosas que mis ojos ven
precisamente ahora, en este día
hermosísimo y único del mundo.
En principio parece la mañana
una mañana igual que cualquier otra,
pero ninguna ha habido como ésta,
ni tampoco ha de haberla en el futuro.
Todo es distinto siempre, y prodigiosa
tanta diversidad casi impensable.
El mar, el cielo, el aire, aquellos montes
que la distancia desdibuja, el álamo
encendido de sol, la golondrina
que vuela en el jardín de un lado a otro
y que con entusiasmo inagotable
traza sus garabatos en la luz.
Toda cosa en sí misma, y el conjunto
de cuanto miro, se me muestran hoy
como ya nunca más han de mostrarse,
y también los contemplo yo de un modo
que el instante genera y va extinguiendo.
Hay en esto un misterio muy profundo
(que aunque nos da sosiego, nos aboca
a la inquietud de una insondable sima),
algo que no es azar y que gobierna
el todo y cada parte y cada una
de sus combinaciones infinitas
con poderosa y amorosa ley.
El ser testigo fascinado, absorto,
de tanta maravilla esta mañana,
me conmueve y me llena el corazón
de alegría y consuelo".
Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz, Tusquets Editores, 2008, pp. 13-14
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Un extraño sentimiento de dicha
Sigue el testimonio de los astronautas acerca de la añoranza de vivir en la Tierra:
"Llevábamos muchos tipos de grabaciones: conciertos, música popular, pero al final del vuelo sólo escuchábamos folclore ruso. También teníamos grabaciones de los sonidos de la naturaleza. El trueno, la lluvia, el canto de los pájaros. Al final volvíamos frecuentemente a ellas y nunca nos cansábamos de escucharlas. Era como si nos llevaran de vuelta a la tierra".
Anayoly Berezovoy, URSS
Pero es otro astronauta ruso quien mejor describe la alegría de recobrar la realidad cotidiana que tantas veces damos por supuesta:
"Un extraño sentimiento de dicha me invadió cuando el módulo aterrizó, giró y se detuvo. El clima era voluptuoso y la tierra olía indescifrablemente dulce y profunda, y había viento, ¡qué placer sentir el viento después de largos días en el espacio!"
Andriyan Nikolayev, URSS
"Llevábamos muchos tipos de grabaciones: conciertos, música popular, pero al final del vuelo sólo escuchábamos folclore ruso. También teníamos grabaciones de los sonidos de la naturaleza. El trueno, la lluvia, el canto de los pájaros. Al final volvíamos frecuentemente a ellas y nunca nos cansábamos de escucharlas. Era como si nos llevaran de vuelta a la tierra".
Anayoly Berezovoy, URSS
Pero es otro astronauta ruso quien mejor describe la alegría de recobrar la realidad cotidiana que tantas veces damos por supuesta:
"Un extraño sentimiento de dicha me invadió cuando el módulo aterrizó, giró y se detuvo. El clima era voluptuoso y la tierra olía indescifrablemente dulce y profunda, y había viento, ¡qué placer sentir el viento después de largos días en el espacio!"
Andriyan Nikolayev, URSS
Un mundo sin sonidos
Leo los testimonios de varios astronautas, rusos y americanos, acerca de su experiencia en el espacio y, sobre todo, de su regreso al hogar, al planeta Tierra. Destaca su aprecio por la "realidad" concreta de la tierra, del mundo que habitualmente vivimos, redescubierto por ellos como hogar:
"Cuando volví, después de 12 días de un viaje a la Luna, podía apreciar pequeñas cosas como sentarme en una silla y sentir la presión en mi espalda, poder caminar en ropa normal, poder comer con un tenedor, acostarse y quedar en esa posición, oler cosas, apreciar las sensaciones de la Tierra, escuchar sonidos, realmente. Estábamos en un ambiente en donde traíamos los sonidos con nosotros, porque el espacio no tiene sonidos, es vacío. Esto es cierto igualmente en la Luna. Un mundo sin sonidos, sin olores, sin sentido".
James Irwin, astronauta de EEUU
"Cuando volví, después de 12 días de un viaje a la Luna, podía apreciar pequeñas cosas como sentarme en una silla y sentir la presión en mi espalda, poder caminar en ropa normal, poder comer con un tenedor, acostarse y quedar en esa posición, oler cosas, apreciar las sensaciones de la Tierra, escuchar sonidos, realmente. Estábamos en un ambiente en donde traíamos los sonidos con nosotros, porque el espacio no tiene sonidos, es vacío. Esto es cierto igualmente en la Luna. Un mundo sin sonidos, sin olores, sin sentido".
James Irwin, astronauta de EEUU
lunes, 21 de noviembre de 2011
Tiempo de Paraíso
Encuentro en un libro de poemas de Lorenzo Gomis una intuición acertada. El autor compara la vivencia del tiempo antes del pecado original -el tiempo como don- con nuestra experiencia angustiosa y avara del tiempo. Y concluye que sólo en la adoración el tiempo vuelve a su verdadera dimensión:
"No es que no hubiera tiempo, es que era tempo lento. [...]
Era un tiempo distinto. Tiempo de paraíso. [...]
La maldita manzana infundió la sospecha.
¿Y si el tiempo se acaba? ¿Y si la muerte acecha?
¿Y si el ancho camino poco a poco se estrecha?
¿Y si todo en el mundo tiene marcada fecha?
Saltó de pronto un muelle. Se había disparado
el tiempo. Ahora corría, escaso, acelerado.
El hombre no era rey, era esclavo marcado.
Si le faltaba el tiempo era un ser acabado.
Fue pecado dudar del libre don del tiempo. [...]
Fue pecado dudar de que el tiempo era un don. [...]
Si se rehace el tiempo es en la adoración".
Lorenzo Gomis, Libro de Adán y Eva, Endymion, Madrid 1991, pp. 20-21.
"No es que no hubiera tiempo, es que era tempo lento. [...]
Era un tiempo distinto. Tiempo de paraíso. [...]
La maldita manzana infundió la sospecha.
¿Y si el tiempo se acaba? ¿Y si la muerte acecha?
¿Y si el ancho camino poco a poco se estrecha?
¿Y si todo en el mundo tiene marcada fecha?
Saltó de pronto un muelle. Se había disparado
el tiempo. Ahora corría, escaso, acelerado.
El hombre no era rey, era esclavo marcado.
Si le faltaba el tiempo era un ser acabado.
Fue pecado dudar del libre don del tiempo. [...]
Fue pecado dudar de que el tiempo era un don. [...]
Si se rehace el tiempo es en la adoración".
Lorenzo Gomis, Libro de Adán y Eva, Endymion, Madrid 1991, pp. 20-21.
sábado, 12 de noviembre de 2011
La realidad en "status nascens"
Recupero una de mis primeras lecturas de Ortega, que hace referencia a la mirada y a la obra poética, que desvela el rostro oculto de las cosas, devolviéndoles su virginidad original, como si acabaran de ser creadas:
"La poesía es eufemismo, eludir el nombre cotidiano de las cosas, evitar que nuestra mente las tropiece por su vertiente habitual, gastada por el uso, y mediante un rodeo inesperado ponernos ante el dorso nunca visto del objeto de siempre. La nueva denominación lo recrea mágicamente, lo repristina y virginiza. ¡Delicia aún mayor que la de crear esta de recrear! Porque la creación donde no había nada pone una cosa; pero en la recreación tenemos siempre dos: la nueva, que vemos nacer imprevista, y la vieja, que recobramos a su través.
Tomada por sorpresa la realidad, herida en el flanco menos guardado y presumible, se entrega absolutamente, siempre en forma de primer amor. Es natural: la poesía vuelve a poner todo en alborada, en 'status nascens' , y salen las cosas de su regazo desperezándose, en actitud matinal, emergiendo del primer sueño a la primera luz".
José Ortega y Gasset
"La poesía es eufemismo, eludir el nombre cotidiano de las cosas, evitar que nuestra mente las tropiece por su vertiente habitual, gastada por el uso, y mediante un rodeo inesperado ponernos ante el dorso nunca visto del objeto de siempre. La nueva denominación lo recrea mágicamente, lo repristina y virginiza. ¡Delicia aún mayor que la de crear esta de recrear! Porque la creación donde no había nada pone una cosa; pero en la recreación tenemos siempre dos: la nueva, que vemos nacer imprevista, y la vieja, que recobramos a su través.
Tomada por sorpresa la realidad, herida en el flanco menos guardado y presumible, se entrega absolutamente, siempre en forma de primer amor. Es natural: la poesía vuelve a poner todo en alborada, en 'status nascens' , y salen las cosas de su regazo desperezándose, en actitud matinal, emergiendo del primer sueño a la primera luz".
José Ortega y Gasset
Una simple e infinita correspondencia
En el estudio anterior sobre Kandinsky leo una cita de Hofmannsthal que evoca magistralmente la percepción de la realidad como presencia, el ser vivo de las cosas, de cada cosa, y al mismo tiempo la impotencia para expresar y explicar adecuadamente esta intuición:
"Cualquier criatura, en esos instantes, un perro, una rata, un escarabajo, un manzano seco, un camino de carro serpenteando sobre la colina, una piedra recubierta de musgo, es para mí más que la más bella y apasionada amante en la más feliz de las noches. Esas criaturas mudas y a veces inanimadas saltan a mi encuentro con tal plenitud, con una tal presencia de amor que mis ojos dichosos no pueden encontrar, a todo su alrededor, nada que esté muerto.
Todo, todo lo que hay, todo lo que recuerdo, todo lo que mi confuso pensamiento roza, me parece ser algo. Incluso la misma pesadez, la extraña obtusidad de mi cerebro me parece ser algo; siento en mí y en torno a mí una arrobadora, una simple e infinita correspondencia, y no hay una sola entre las materias contrapuestas en la que yo no sea capaz de trasvasarme. Para mí, es como si mi cuerpo estuviera formado por puras cifras que me lo revelasen todo. O como si pudiéramos entrar en una nueva relación, llena de presentimientos, con todos los seres, como si empezáramos a pensar con el corazón.
Pero, una vez desprendido de mí ese extraordinario encantamiento, ya no sé decir nada de ello; soy entonces tan incapaz de mostrar con palabras sensatas dónde esté esa armonía entretejida en mí y en todo el mundo y cómo me haya hecho sentirla, como de exponer un informe sobre la circulación interior de mis vísceras o los borbotones de mi sangre".
Hugo von Hofmannsthal, Carta a Lord Chandos, Murcia, Arquitectura, 1981, pp. 34-35.
"Cualquier criatura, en esos instantes, un perro, una rata, un escarabajo, un manzano seco, un camino de carro serpenteando sobre la colina, una piedra recubierta de musgo, es para mí más que la más bella y apasionada amante en la más feliz de las noches. Esas criaturas mudas y a veces inanimadas saltan a mi encuentro con tal plenitud, con una tal presencia de amor que mis ojos dichosos no pueden encontrar, a todo su alrededor, nada que esté muerto.
Todo, todo lo que hay, todo lo que recuerdo, todo lo que mi confuso pensamiento roza, me parece ser algo. Incluso la misma pesadez, la extraña obtusidad de mi cerebro me parece ser algo; siento en mí y en torno a mí una arrobadora, una simple e infinita correspondencia, y no hay una sola entre las materias contrapuestas en la que yo no sea capaz de trasvasarme. Para mí, es como si mi cuerpo estuviera formado por puras cifras que me lo revelasen todo. O como si pudiéramos entrar en una nueva relación, llena de presentimientos, con todos los seres, como si empezáramos a pensar con el corazón.
Pero, una vez desprendido de mí ese extraordinario encantamiento, ya no sé decir nada de ello; soy entonces tan incapaz de mostrar con palabras sensatas dónde esté esa armonía entretejida en mí y en todo el mundo y cómo me haya hecho sentirla, como de exponer un informe sobre la circulación interior de mis vísceras o los borbotones de mi sangre".
Hugo von Hofmannsthal, Carta a Lord Chandos, Murcia, Arquitectura, 1981, pp. 34-35.
¿Cómo 'traducir' la luz del sol?
Leo un interesante ensayo sobre Kandinsky, el pintor ruso, en el que se habla de la insatisfacción que experimentaban los artistas, de manera especial los pintores, en los años del cambio de siglo -en torno a 1900- por no encontrar el modo adecuado de expresar la realidad, de "traducir" lo real con sus pinceles:
"Insatisfacción, ante todo, por el lenguaje, por su capacidad. Cabe recordar a este respecto la preocupación de Cézanne por 'traducir' mediante signos pictóricos una realidad que, tal como él la veía, se le escapaba en el lienzo. Cézanne no hizo sino aludir una vez tras otra a la insuficiencia de su lenguaje, a la insatisfacción por los resultados obtenidos, lo que le condujo a dejar muchas de sus obras sin terminar. ¿Cómo 'traducir' la luz del sol?, ¿cómo resolver un problema en principio sencillo: la relación entre las figuras y el suelo que pisaban?, ¿cómo pintar la relación entre los objetos y la atmósfera?"
Valeriano Bozal, "Kandinsky, el camino de la pintura abstracta", p. 11, en el catálogo de la exposición Kandinsky, origen de la abstracción, 2003.
"Insatisfacción, ante todo, por el lenguaje, por su capacidad. Cabe recordar a este respecto la preocupación de Cézanne por 'traducir' mediante signos pictóricos una realidad que, tal como él la veía, se le escapaba en el lienzo. Cézanne no hizo sino aludir una vez tras otra a la insuficiencia de su lenguaje, a la insatisfacción por los resultados obtenidos, lo que le condujo a dejar muchas de sus obras sin terminar. ¿Cómo 'traducir' la luz del sol?, ¿cómo resolver un problema en principio sencillo: la relación entre las figuras y el suelo que pisaban?, ¿cómo pintar la relación entre los objetos y la atmósfera?"
Valeriano Bozal, "Kandinsky, el camino de la pintura abstracta", p. 11, en el catálogo de la exposición Kandinsky, origen de la abstracción, 2003.
martes, 1 de noviembre de 2011
No estamos solos
La Iglesia celebra hoy la Solemnidad de Todos los Santos. Decía en 2006 Benedicto XVI:
"Queridos hermanos y hermanas, hoy contemplamos el misterio de la comunión de los santos del cielo y de la tierra. No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo, con ellos somos hijos de Dios, con ellos hemos sido santificados por el Espíritu Santo. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra! El glorioso ejército de los santos intercede por nosotros ante el Señor; nos acompaña en nuestro camino hacia el Reino y nos estimula a mantener nuestra mirada fija en Jesús, nuestro Señor, que vendrá en la gloria en medio de sus santos".
Benedicto XVI
"Queridos hermanos y hermanas, hoy contemplamos el misterio de la comunión de los santos del cielo y de la tierra. No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo, con ellos somos hijos de Dios, con ellos hemos sido santificados por el Espíritu Santo. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra! El glorioso ejército de los santos intercede por nosotros ante el Señor; nos acompaña en nuestro camino hacia el Reino y nos estimula a mantener nuestra mirada fija en Jesús, nuestro Señor, que vendrá en la gloria en medio de sus santos".
Benedicto XVI
jueves, 27 de octubre de 2011
Peregrinos de la verdad
En estos días se ha celebrado en Asís un encuentro interreligioso y ecuménico por la paz y la justicia, a los 25 años del célebre encuentro promovido por el Beato Juan Pablo II. Rescato algunas palabras del discurso de Benedicto XVI:
"Junto a estas dos formas de religión y anti-religión, existe también en el mundo en expansión del agnosticismo otra orientación de fondo: personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios. Personas como éstas no afirman simplemente: «No existe ningún Dios». Sufren a causa de su ausencia y, buscando lo auténtico y lo bueno, están interiormente en camino hacia Él. Son «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz».
Plantean preguntas tanto a una como a la otra parte. Despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un Dios, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella.
Pero también llaman en causa a los seguidores de las religiones, para que no consideren a Dios como una propiedad que les pertenece a ellos hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás.
Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a Dios, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios. Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a a nosotros creyentes, a todos los creyentes, a purificar su propia fe, para que Dios -el verdadero Dios- se haga accesible".
Benedicto XVI
"Junto a estas dos formas de religión y anti-religión, existe también en el mundo en expansión del agnosticismo otra orientación de fondo: personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios. Personas como éstas no afirman simplemente: «No existe ningún Dios». Sufren a causa de su ausencia y, buscando lo auténtico y lo bueno, están interiormente en camino hacia Él. Son «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz».
Plantean preguntas tanto a una como a la otra parte. Despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un Dios, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella.
Pero también llaman en causa a los seguidores de las religiones, para que no consideren a Dios como una propiedad que les pertenece a ellos hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás.
Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a Dios, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios. Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a a nosotros creyentes, a todos los creyentes, a purificar su propia fe, para que Dios -el verdadero Dios- se haga accesible".
Benedicto XVI
martes, 16 de agosto de 2011
En cada detalle se asoma el Misterio
Ante la Sagrada Familia de Gaudí uno siente la imposibilidad de captar todos los detalles, pues se trata de una obra inmensa. Pero es también lo que nos sucede ante la proliferación de iniciativas, exposiciones, actos programados con ocasión de la JMJ Madrid 2011. Es imposible verlo, visitarlo todo. ¿Qué hacer, entonces? Seguir el consejo que nos dan los responsables de la exposición sobre Gaudí:
"En cada detalle se asoma el Misterio, cada cosa es signo. Coge un detalle y llévatelo como un tesoro".
"En cada detalle se asoma el Misterio, cada cosa es signo. Coge un detalle y llévatelo como un tesoro".
Para hacer bien las cosas
Ayer asistí a la inauguración de la exposición Moved by Beauty (Conmovidos por la Belleza) en el parque madrileño de El Retiro, con ocasión de la JMJ Madrid 2001. La exposición es una introducción al templo expiatorio de la Sagrada Familia de Antonio Gaudí. Os copio una frase de Gaudí que me impresionó. Vale para el trabajo, pero también para cualquier tarea de la vida:
"Para hacer bien las cosas es necesario: primero, el amor a ellas; segundo, la técnica".
Antonio Gaudí.
"Para hacer bien las cosas es necesario: primero, el amor a ellas; segundo, la técnica".
Antonio Gaudí.
domingo, 17 de julio de 2011
La dulce esperanza del arrepentimiento
¡Impresionante la primera lectura de este domingo! Dios es todopoderoso y es el principio de la justicia, pero justamente por su poder nos juzga con indulgencia y nos enseña a ser humanos en el juicio y a tener "la dulce esperanza" de su perdón.
"Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.
Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento".
Libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19
"Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.
Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento".
Libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19
viernes, 8 de julio de 2011
La auténtica belleza: armonía de verdad y caridad
Un eslabón más de la larga cadena de encuentros entre la Iglesia de nuestros días y los artistas. Unos párrafos del discurso de Benedicto XVI con ocasión de la inauguración de una muestra en su honor, con el título “El esplendor de la verdad, la belleza de la caridad:
"Nuestro encuentro de hoy, en el que tengo la alegría y la curiosidad de admirar vuestras obras, quiere ser una nueva etapa de ese recorrido de amistad y de diálogo que emprendimos el 21 de noviembre de 2009, en la Capilla Sixtina, un acontecimiento que llevo aún impreso en el alma.
La Iglesia y los artistas vuelven a encontrarse, a hablarse, a apoyar la necesidad de un coloquio que quiere y debe llegar a ser cada vez más intenso y articulado, también para ofrecer a la cultura, es más, a las culturas de nuestro tiempo, un ejemplo elocuente de diálogo fecundo y eficaz, orientado a hacer este mundo nuestro más humano y más bello. Vosotros hoy me presentáis el fruto de vuestra creatividad, de vuestra reflexión, de vuestro talento, expresiones de los diversos ámbitos artísticos que representáis aquí: pintura, escultura, arquitectura, orfebrería, fotografía, cine, música, literatura y poesía.
Antes de admirarlas junto a vosotros, permitidme que me detenga solo un momento en el sugerente título de esta Exposición: "El esplendor de la verdad, la belleza de la caridad”. Precisamente en la homilía de la Misa pro eligendo pontifice, comentando la bella expresión de san Pablo de la Carta a los Efesios, veritatem facientes in caritate (4,15), definí el “hacer la verdad en la caridad” como una fórmula fundamental de la existencia cristiana. Y añadí: "En Cristo, coinciden verdad y caridad. En la medida en que nos acercamos a Cristo, también en nuestra vida, verdad y caridad se funden. La caridad sin verdad estaría ciega: la verdad sin caridad sería como un 'címbalo que retiñe' (1Cor 13,1)”.
Es precisamente desde la unión, quisiera decir desde la sinfonía, desde la perfecta armonía de verdad y caridad, de donde emana la auténtica belleza, capaz de suscitar admiración, maravilla y alegría verdadera en el corazón de los hombres. El mundo en que vivimos necesita que la verdad resplandezca y no sea ofuscada por la mentira o por la banalidad; necesita que la caridad inflame y no sea superada por el orgullo y por el egoísmo. Necesitamos que la belleza de la verdad y de la caridad alcance lo íntimo de nuestro corazón y lo haga más humano.
Queridos amigos, quisiera renovaros a vosotros y a todos los artistas un llamamiento amistoso y apasionado: no separéis nunca la creatividad artística de la verdad y de la caridad, no busquéis nunca la belleza lejos de la verdad y de la caridad, sino que con la riqueza de vuestra genialidad, de vuestro impulso creativo, sed siempre, con valor, buscadores de la verdad y testigos de la caridad; haced resplandecer la verdad en vuestras obras y haced de modo que su belleza suscite en la mirada y en el corazón de quien las admira el deseo de hacer bella y verdadera la existencia, toda existencia, enriqueciéndola con ese tesoro que no disminuye nunca, que hace de la vida una obra de arte y de cada hombre un artista extraordinario: la caridad, el amor. Que el Espíritu Santo, artífice de toda la belleza que hay en el mundo, os ilumine siempre y os guíe hacia la Belleza última y definitiva, la que inflama nuestra mente y nuestro corazón y que esperamos poder contemplar un día en todo su esplendor.
Una vez más, gracias por vuestra amistad, por vuestra presencia y porque lleváis al mundo un rayo de esta Belleza que es Dios. De verdadero corazón os imparto a todos vosotros, a vuestros seres queridos y al entero mundo del arte mi Bendición Apostólica".
Benedicto XVI
"Nuestro encuentro de hoy, en el que tengo la alegría y la curiosidad de admirar vuestras obras, quiere ser una nueva etapa de ese recorrido de amistad y de diálogo que emprendimos el 21 de noviembre de 2009, en la Capilla Sixtina, un acontecimiento que llevo aún impreso en el alma.
La Iglesia y los artistas vuelven a encontrarse, a hablarse, a apoyar la necesidad de un coloquio que quiere y debe llegar a ser cada vez más intenso y articulado, también para ofrecer a la cultura, es más, a las culturas de nuestro tiempo, un ejemplo elocuente de diálogo fecundo y eficaz, orientado a hacer este mundo nuestro más humano y más bello. Vosotros hoy me presentáis el fruto de vuestra creatividad, de vuestra reflexión, de vuestro talento, expresiones de los diversos ámbitos artísticos que representáis aquí: pintura, escultura, arquitectura, orfebrería, fotografía, cine, música, literatura y poesía.
Antes de admirarlas junto a vosotros, permitidme que me detenga solo un momento en el sugerente título de esta Exposición: "El esplendor de la verdad, la belleza de la caridad”. Precisamente en la homilía de la Misa pro eligendo pontifice, comentando la bella expresión de san Pablo de la Carta a los Efesios, veritatem facientes in caritate (4,15), definí el “hacer la verdad en la caridad” como una fórmula fundamental de la existencia cristiana. Y añadí: "En Cristo, coinciden verdad y caridad. En la medida en que nos acercamos a Cristo, también en nuestra vida, verdad y caridad se funden. La caridad sin verdad estaría ciega: la verdad sin caridad sería como un 'címbalo que retiñe' (1Cor 13,1)”.
Es precisamente desde la unión, quisiera decir desde la sinfonía, desde la perfecta armonía de verdad y caridad, de donde emana la auténtica belleza, capaz de suscitar admiración, maravilla y alegría verdadera en el corazón de los hombres. El mundo en que vivimos necesita que la verdad resplandezca y no sea ofuscada por la mentira o por la banalidad; necesita que la caridad inflame y no sea superada por el orgullo y por el egoísmo. Necesitamos que la belleza de la verdad y de la caridad alcance lo íntimo de nuestro corazón y lo haga más humano.
Queridos amigos, quisiera renovaros a vosotros y a todos los artistas un llamamiento amistoso y apasionado: no separéis nunca la creatividad artística de la verdad y de la caridad, no busquéis nunca la belleza lejos de la verdad y de la caridad, sino que con la riqueza de vuestra genialidad, de vuestro impulso creativo, sed siempre, con valor, buscadores de la verdad y testigos de la caridad; haced resplandecer la verdad en vuestras obras y haced de modo que su belleza suscite en la mirada y en el corazón de quien las admira el deseo de hacer bella y verdadera la existencia, toda existencia, enriqueciéndola con ese tesoro que no disminuye nunca, que hace de la vida una obra de arte y de cada hombre un artista extraordinario: la caridad, el amor. Que el Espíritu Santo, artífice de toda la belleza que hay en el mundo, os ilumine siempre y os guíe hacia la Belleza última y definitiva, la que inflama nuestra mente y nuestro corazón y que esperamos poder contemplar un día en todo su esplendor.
Una vez más, gracias por vuestra amistad, por vuestra presencia y porque lleváis al mundo un rayo de esta Belleza que es Dios. De verdadero corazón os imparto a todos vosotros, a vuestros seres queridos y al entero mundo del arte mi Bendición Apostólica".
Benedicto XVI
domingo, 3 de julio de 2011
Un corazón manso y humilde
Domingo XIV del Tiempo Ordinario. Escuchamos en el Evangelio estas palabras de Jesús: "Cargad con mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis vuestro descanso." Recuerdo la conocida oración a la Virgen del padre Grandmaison:
"Santa María, Madre de Dios, consérvame un corazón de niño, puro y cristalino como una fuente. Dame un corazón sencillo que no saboree las tristezas; un corazón grande para entregarse, tierno en la compasión; un corazón fiel y generoso que no olvide ningún bien ni guarde rencor por ningún mal. Fórmame un corazón manso y humilde, amante sin pedir retorno, gozoso al desaparecer en otro corazón ante tu divino Hijo; un corazón grande e indomable que con ninguna ingratitud se cierre, que con ninguna indiferencia se canse; un corazón atormentado por la gloria de Jesucristo, herido de su amor, con herida que sólo se cure en el cielo".
L. de Grandmaison
"Santa María, Madre de Dios, consérvame un corazón de niño, puro y cristalino como una fuente. Dame un corazón sencillo que no saboree las tristezas; un corazón grande para entregarse, tierno en la compasión; un corazón fiel y generoso que no olvide ningún bien ni guarde rencor por ningún mal. Fórmame un corazón manso y humilde, amante sin pedir retorno, gozoso al desaparecer en otro corazón ante tu divino Hijo; un corazón grande e indomable que con ninguna ingratitud se cierre, que con ninguna indiferencia se canse; un corazón atormentado por la gloria de Jesucristo, herido de su amor, con herida que sólo se cure en el cielo".
L. de Grandmaison
domingo, 19 de junio de 2011
Trinidad y relaciones humanas
Hoy celebra la Iglesia la Solemnidad de la Santísima Trinidad. No se trata de un misterio abstracto, sino de una verdad revelada que ilumina nuestra vida cotidiana, como ejemplifica el Papa:
"¡Cómo cambiaría el mundo si en las familias, en las parroquias y en toda otra comunidad las relaciones se vivieran siguiendo siempre el ejemplo de las tres Personas divinas, en donde cada una vive no sólo con la otra, sino para la otra y en la otra!"
Benedicto XVI
"¡Cómo cambiaría el mundo si en las familias, en las parroquias y en toda otra comunidad las relaciones se vivieran siguiendo siempre el ejemplo de las tres Personas divinas, en donde cada una vive no sólo con la otra, sino para la otra y en la otra!"
Benedicto XVI
viernes, 17 de junio de 2011
Un camino, no un milagro
El sacerdote italiano Don Giussani, fundador de Comunión y Liberación, dirigía hace años estas palabras a un grupo de jóvenes que emprendía la peregrinación al Santuario de la Virgen de Loreto. Me parece una indicación sumamente pertinente para nuestra vida de relación con el Misterio, con Cristo. Los milagros, cuando los hay, son para confirmar y clarificar el camino.
"Esperaos un camino, no un milagro que eluda vuestras responsabilidades, que anule vuestro esfuerzo, que haga mecánica vuestra libertad. ¡No! No esperéis esto. Esto supone una diferencia con respecto a lo que habéis vivido hasta ahora, al camino que habéis recorrido: la diferencia profunda es que no podrás seguirnos si no tienes una tensión por comprender. Ahora tendrás que empezar a amar realmente la vida y su destino".
Luigi Giussani
"Esperaos un camino, no un milagro que eluda vuestras responsabilidades, que anule vuestro esfuerzo, que haga mecánica vuestra libertad. ¡No! No esperéis esto. Esto supone una diferencia con respecto a lo que habéis vivido hasta ahora, al camino que habéis recorrido: la diferencia profunda es que no podrás seguirnos si no tienes una tensión por comprender. Ahora tendrás que empezar a amar realmente la vida y su destino".
Luigi Giussani
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