domingo, 22 de mayo de 2011

La oración del Papa por los astronautas

Última pregunta del papa Benedicto XVI a los astronautas de la Estación Espacial Internacional.

PREGUNTA DEL PAPA

Mi última pregunta es para Paolo. Querido Paolo, sé que en los días pasados tu madre te ha dejado y cuando regreses en unos días a casa ya no estará esperándote. Todos estamos a tu lado, yo también he rezado por ti... ¿Cómo has vivido este momento de dolor? En vuestra estación, ¿os sentís alejados y aislados y experimentáis la desesperación o más bien os sentís unidos entre vosotros e integrados en una comunidad que os acompaña con atención y afecto?

--Paolo Nespoli (Italia): Santo Padre, he experimentado sus oraciones, vuestras oraciones han llegado hasta aquí. Es verdad, estamos fuera de este mundo, estamos en órbita alrededor de la Tierra y podemos ver mejor la Tierra y seguir todo lo que nos rodea. Mis colegas aquí, abordo de la Estación --Dimitri, Kelly, Ron, Alexander y Andrei-- han estado muy cerca de mí en este momento importante para mí, muy intenso, así como mis hermanos, mis hermanas, mis tías, mis primos, mis parientes han estado cerca de mi madre en los últimos momentos. Doy las gracias por todo esto. Me he sentido lejos pero también muy cerca, y seguramente el pensamiento de experimentaros a todos cerca de mí, unidos en este momento, ha sido un enorme alivio. Doy también las gracias a la Agencia Espacial Europea y a la Agencia Espacial de los Estados Unidos que han puesto a disposición los recursos para que yo haya podido hablar con ella en los últimos momentos.

SALUDO FINAL DEL PAPA

Queridos astronautas: os doy las gracias de corazón por esta maravillosa oportunidad de encuentro y diálogo con vosotros. Vosotros me habéis ayudado a mí y a otras muchas personas a reflexionar juntos sobre cuestiones importantes que afectan al futuro de la humanidad. Os deseo todo lo mejor para vuestro trabajo y para el éxito de vuestra gran misión al servicio de la ciencia, de la colaboración internacional, del auténtico progreso, y de la paz en el mundo. Vosotros seguiréis estando en mis pensamientos y oraciones y de corazón os imparto mi bendición apostólica.

Una belleza que conquista el corazón

Benedicto XVI conversa con el astronauta italiano, al que entregó una medalla antes de partir hacia la misión espacial.

PREGUNTA DEL PAPA

La exploración del universo es una aventura científica fascinante. Sé que habéis estado instalando nuevos equipos para avanzar en la investigación científica y el estudio de la radiación que procede del espacio exterior. Pero creo que es también una aventura del espíritu humano, un poderoso estímulo para reflexionar sobre los orígenes y sobre el destino del universo y de la humanidad. Los creyentes contemplan con frecuencia los cielos ilimitados y, meditando en el Creador, quedan impresionados por el misterio de su grandeza. Por este motivo, la medalla que le entregué a Robert [Vittori] como signo de mi propia participación en vuestra misión, representa la Creación del Hombre, pintada por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. En medio de vuestro intenso trabajo e investigación, ¿os habéis detenido para reflexionar sobre esto o incluso para elevar una oración al Creador? ¿O será más fácil para vosotros pensar en todo esto cuando hayáis regresado a la Tierra?

--Roberto Vittori (Italia): Santidad, vivir abordo de la Estación Espacial Internacional, trabajar como astronauta en la nave Soyuz de la estación, es algo sumamente intenso. Pero todos tenemos la oportunidad, cuando llega la noche, de bajar la mirada a la Tierra: nuestro planeta, el planeta azul, es hermoso. Azul es el color de nuestro planeta, azul es el color del cielo, azul es también el color de las Fuerzas Aéreas Italianas, la organización que me dio la oportunidad de unirme a la Agencia Espacial Italiana y a la Agencia Espacial Europea. Cuando tenemos un momento para bajar la mirada, la belleza, que es el efecto en tres dimensiones de la hermosura del planeta, nos conquista el corazón, me conquista el corazón. Y entonces sí, rezo: rezo por mí, por nuestras familias, por nuestro futuro. Llevo conmigo su medalla y dejo que la medalla se quede flotando ante mí para demostrar la ausencia de gravedad. Debería darle las gracias por esta oportunidad y quiero que esta medalla flote por mi amigo y colega Paolo: él regresará a la Tierra en la nave Soyuz. Yo traje la medalla al espacio y él la llevará a la tierra para devolvérsela a usted.

Un Universo inmenso creado por Dios

Más preguntas del papa a los astronautas.

PREGUNTA DEL PAPA

La experiencia que estáis viviendo en este momento es extraordinaria y muy importante, aunque tengáis que regresar a la Tierra como el resto de todos nosotros. Cuando regresaréis, seréis sumamente admirados y tratados como héroes que hablan y actúan con autoridad. Os pedirán que habléis de vuestras experiencias. ¿Cuáles serán los mensajes más importantes que queréis compartir -en particular a los jóvenes- que vivirán en un mundo decididamente influenciado por vuestras experiencias y descubrimientos?

--Mike Finchke (Estados Unidos): Santidad, como han dicho mis colegas, podemos mirar hacia abajo y contemplar nuestro precioso planeta Tierra que Dios ha creado, y es el planeta más hermoso de todo el Sistema Solar. De todos modos, si miramos para arriba, podemos ver el resto del universo, y el resto del Universo está ahí fuera para que lo exploremos. Y la Estación Espacial Internacional no es más que un símbolo, un ejemplo de lo que los seres humanos pueden hacer cuando trabajamos juntos constructivamente. Por tanto nuestro mensaje, uno de nuestros muchos mensajes, aunque creo que uno de los más importantes mensajes, es dejar que los niños del planeta, los jóvenes, sepan que existe todo un universo para nosotros que hay que explorar. Y cuando lo hacemos juntos, no hay nada que no podamos lograr.

Un hermoso y frágil oasis en el universo

Sigo recogiendo el interesantísimo diálogo entre el papa Benedicto XVI y los astronautas de la Estación Espacial Internacional.

PREGUNTA DEL PAPA
Uno de los temas que abordo con frecuencia en mis discursos es el la responsabilidad que todos tenemos ante el futuro de nuestro planeta. Recuerdo los serios riesgos que afronta el ambiente y la supervivencia de las futuras generaciones. Los científicos nos dicen que debemos tener cuidado y que desde el punto de vista ético tenemos que educar nuestras conciencias. Desde vuestro extraordinario observatorio, ¿cómo veis la situación en la tierra? ¿Veis signos o fenómenos por los que tenemos que prestar más atención?

--Ron Garan (Estados Unidos): Santidad, es un gran honor conversar con usted y usted tiene razón: desde aquí contamos realmente con un extraordinario observatorio. Por una parte, podemos ver cómo es inenarrablemente bello el planeta que se nos ha dado; pero, por otro lado, podemos ver con claridad lo frágil que es. Basta pensar en la atmósfera, por ejemplo, vista desde el espacio, la atmósfera es tan fina como una hoja de papel, y pensar que esta cobertura delgada como el papel es todo lo que separa a todo ser viviente del vacío del espacio, todo lo que nos protege, es realmente un pensamiento serio. Para nosotros es increíble ver la Tierra suspendida en la oscuridad del espacio y pensar que todos estamos juntos en esto, cabalgando este hermoso y frágil oasis del universo. Nos llena de enorme alegría pensar que todos los que estamos abordo de esta increíble estación orbital, que fue construida por muchas naciones de nuestra alianza internacional, hemos alcanzado este enorme logro en órbita. Usted comprenderá que esto muestra cómo trabajando juntos y con cooperación podemos superar muchos de los problemas que afrontamos en nuestro planeta, podemos resolver muchos de los desafíos que afrontan los habitantes de nuestro planeta. Es realmente un maravilloso lugar para vivir y trabajar, y es un maravilloso mirador de nuestra bella Tierra.

La voz del Papa llega al espacio

Por su evidente interés recogo en este blog la conversación mantenida entre el papa Benedicto XVI y los astronautas de la Estación Espacial Internacional, mantenido el sábado 21 de mayo de 2011. Gracias a una conexión por satélite, el papa, que se encontraba en la Sala Foconi del Palacio Apostólico Vaticano, pudo ver a los astronautas en una pantalla de televisión, mientas que la Estación Espacial sólo recibió el audio de sus palabras. Llama la atención que en esta ocasión fue el papa quien hizo las preguntas.

--Benedicto XVI: Queridos astronautas: estoy muy contento de tener esta oportunidad extraordinaria para conversar con vosotros durante vuestra misión. Me siento sumamente agradecido al poder hablar de este modo con todos vosotros, dado que los miembros de ambas tripulaciones están presentes en la estación espacial en este momento. La humanidad experimenta un período de progreso sumamente rápido en el campo del conocimiento científico y de las aplicaciones técnicas. En cierto sentido, vosotros sois nuestros representantes, pues encabezáis la exploración de la humanidad de nuevos espacios y posibilidades para nuestro futuro, superando las limitaciones de nuestra vida cotidiana. Todos admiramos vuestra valentía, así como la disciplina y el compromiso con el que os habéis preparado para esta misión. Estamos convencidos de que os inspiran nobles ideales y de que buscáis poner los resultados de vuestra investigación y logros a disposición de toda la humanidad al servicio del bien común. Esta conversación me da la oportunidad de expresaros mi propia admiración y aprecio a vosotros y a todos los que colaboran para hacer que vuestra misión sea posible, y para manifestaros mi aliento de todo corazón para que la concluyáis con seguridad y éxito. Pero esto es una conversación, de modo que yo no debo ser el único que habla. Tengo curiosidad por escuchar lo que queréis decir sobre vuestras experiencias y reflexiones. Si os parece bien, quisiera proponeros algunas preguntas.

PREGUNTA DEL PAPA

Desde la estación espacial, vosotros tenéis una visión muy diferente de la Tierra. Sobrevoláis diferentes continentes y varias naciones al día. Creo que debe de ser obvio para vosotros que todos vivimos en una única Tierra y cómo es absurdo el que nos peleemos y matemos entre nosotros. Sé que la esposa de Mark Kelly ha sido víctima de un serio ataque y espero que su salud siga mejorándose. Cuando uno contempla la tierra desde arriba, ¿os habéis preguntado cómo viven aquí abajo las naciones y las personas o cómo la ciencia puede contribuir a la causa de la paz?

--Mark Kelly (Estados Unidos): Gracias por sus amables palabras, Santidad, y gracias por haberse acordado de mi mujer, Gabby. Es una pregunta muy buena: sobrevolamos casi todo el mundo y no puedes ver las fronteras, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que la gente se pelea y hay mucha violencia en este mundo y esto es verdaderamente una desgracia. En general, la gente se pelea por muchas razones. Como hemos visto ahora en Oriente Medio, en ocasiones es por democracia en ciertas áreas, pero en general la gente se pelea por los recursos. Esto es interesante desde el espacio. En la tierra la gente se pelea por la energía; en el espacio utilizamos la energía solar y en la estación espacial tenemos pilas de combustible. La ciencia y la tecnología que hemos aplicado en la estación espacial para desarrollar la energía solar nos da prácticamente una cantidad ilimitada de energía. Y si algunas de estas tecnologías pudieran adaptarse más a la Tierra, quizá podríamos reducir en algo esa violencia.

sábado, 21 de mayo de 2011

Oración de los navegantes de Colón

Leo con interés una noticia sobre América en la que se cita la sencilla oración que rezaban los tripulantes de las carabelas de Colón al alba de cada día de su fantástico viaje:

"Bendita sea la luz / y la Santa Veracruz / y el Señor de la Verdad y la Santa Trinidad. / Bendita sea el alba / y el Señor que nos la manda. / Bendito sea el día / y el Señor que nos lo envía”.

lunes, 2 de mayo de 2011

Vita brevis

"La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, hay que morirse".

Ernesto Sábato

Quiero ser luz y quedarme

En el artículo de Juan Cruz citado en la anterior entrada encuentro esta reflexión sobre Sábato:

"Él quería desaparecer y estar. Una vez, en Casa Lucio de Madrid, donde había querido comer huevos estrellados, cantamos juntos una milonga argentina, de Reguera, creo:

Se me está haciendo la noche
en la mitad de la tarde,
no quiero volverme sombra,
quiero ser luz y quedarme".

Amar la vida a regañadientes

Ernesto Sábato, un hombre triste, pero que amaba la vida a regañadientes. Así lo describe Juan Cruz, en un artículo titulado "Un pesimista comprometido":

"Era un hombre triste; tanto que parecía que esa era su naturaleza... Se hizo tan mayor su tristeza que convirtió su cuerpo, su memoria y su deseo en pura melancolía. (Pero) hubo un filamento en él, siempre, de alegría recóndita, secreta, la que lo hacía amar la vida a regañadientes..."

Y aludiendo a la animadversión de Borges hacia Sábato añade:

"Hay un libro en el que ambos se enzarzan a hablar de la literatura, de Dios y del diablo, y aunque no se quisieron nunca del todo, ahí se ve que en ambos hay una pregunta que acaso es el sustento de la inquietud común: ¿para qué tanto lío si hemos de morir y de esto no quedará ni siquiera un verso sencillo?"

La nostalgia del pasado, la ilusión del futuro

Más sobre Ernesto Sábato. El escritor confesaba que escribir le producía un enorme sufrimiento. ¿Entonces, para qué escribir? ¿Qué valor tiene la literatura? Esta es su respuesta:

"Pese al sufrimiento que le depara, ¿dónde está la raíz de ese impulso que lo lleva a escribir?

-Quizás una de las raíces metafísicas del arte sea esa necesidad que tiene el hombre de rescatar un amor, una niñez, una ilusión del inexorable transcurso. Proust intenta en toda su obra eternizar el pasado, convirtiéndolo en presente definitivo; el melancólico pasado que alguna vez fue futuro, es decir, ilusión.

Escribir, ¿no sería siempre la reafirmación de una esperanza? Si no, ¿para qué hacerlo?

-Creo que ya le cité a Nietzsche: un pesimista es un idealista resentido. Si modificamos levemente el aforismo, diciendo que es un idealista desilusionado, de ahí podríamos pasar a sostener que es un hombre que no termina nunca de desilusionarse".

Extracto de Ernesto Sabato. Entre la letra y la sangre. Conversaciones con Carlos Catania. Seix Barral, 1989.

Para qué hemos vivido y aguantado

En el ocaso del siglo XX Sábato publicó Antes del fin, una suerte de testamento vital. Sin la Resurrección de Cristo la muerte no puede ser sino el Fin. Y la vida algo que hay que aguantar preguntándose el por qué:

"Escribo esto para los que, como yo, se acercan a la muerte, y se preguntan por qué y para qué hemos vivido y aguantado...".

Ernesto Sábato

De soledad a soledad

Ha muerto Ernesto Sábato. Suya es esta frase terrible:

"Cualquier gran obra literaria nace de una soledad desgarradora y aguarda una soledad similar que la reciba".

Ernesto Sábato

sábado, 30 de abril de 2011

Manos invisibles

Bajo el seudónimo de Andrzej Jawień se publicó en noviembre de 1963, en la revista Znak, el ciclo de poemas “La Iglesia” de Karol Wojtyla. El ciclo fue escrito entre el 10 de octubre y el 8 de diciembre de 1962 durante la participación del futuro Papa en el Concilio Vaticano II. Recogemos uno de sus poemas, que habla de la Iglesia.

LAS FUENTES Y LAS MANOS

Nos sostienen palabras pronunciadas
en tiempos muy antiguos
y siguen siendo pronunciadas con gran temor
de que nada sea cambiado en ellas.
¿Tan sólo eso?

Existen invisibles
Manos que nos ayudan
a remar en la barca.
cuya historia, a pesar de los embates, sigue su camino.

¿Es que basta sumergirse en la fuente
sin buscar
las Manos invisibles".

Karol Wojtyla

Poema de Juan Pablo II a la Madre

Mañana, domingo 1 de mayo, Juan Pablo II será beatificado en Roma. El II domingo de Pascua la Iglesia celebra la Solemnidad de la Divina Misericordia y en muchos hogares se celebra el día de la madre. Con ocasión de estas celebraciones recogemos un poema de Karol Wojtyla, perteneciente a la trilogía "La Madre", ciclo poético en tres partes, publicado por primera vez en Polonia el 10 de diciembre de 1950 bajo el seudónimo de Andrzej Jawień.

EL ESPACIO QUE PERMANECE EN TI

"Con frecuencia vuelvo al espacio
que tu Hijo, tu único Hijo ocupa,
mis ideas se ajustan a su forma,
pero quedan vacíos los ojos
y cuelgan de sus labios las palabras de siempre,
las mismas tras las que se ocultaba
cuando deseaba quedarse entre nosotros.

¿Es posible que estas mismas palabras
contengan el espacio mejor que la mirada?
¿Mejor que la memoria y el corazón?
¡Oh Madre! de nuevo puedes hacerlo tuyo.

Inclínate junto conmigo y acepta.
Tu Hijo tiene sabor a pan,
pan de una sustancia eterna.
¿Dónde está este espacio: en el murmullo de mis labios,
en los pensamientos, en la mirada, en el recuerdo,
o, tal vez en el pan?
Se ha perdido entre tus brazos, con la cabecita
apoyada en tu hombro,
porque este espacio ha quedado en ti y de ti procede.

Nunca se ve el vacío. Nuestra unión es tan intensa,
que, cuando con dedos temblorosos partía el pan
para ofrecerlo a la Madre,
me he quedado un momento atónito,
al ver toda la verdad en una lágrima que asomaba
en tus ojos."

Karol Wojtyla

domingo, 27 de marzo de 2011

Con qué llenar el abismo infinito

Otra cita de Pascal en torno a la sed de la Samaritana:

"Una vez hubo en el hombre una verdadera felicidad de la que ahora le queda sólo la marca y la huella vacía que en vano intenta llenar con todo lo que le rodea, buscando en las cosas ausentes la ayuda que no obtiene de las cosas presentes. Pero no encuentra nada apropiado, porque el abismo infinito sólo puede llenarse con un objeto infinito e inmutable, es decir, sólo con Dios mismo".

Blaise Pascal, Pensées.

Nos contentamos con demasiado poco

Siguiendo con la Samaritana, vemos que Jesús parte del deseo de aquella mujer, deseo no bien formulado, deseo quizá equívoco, pero deseo al fin y al cabo. Jesús no lo acalla, no lo censura, sino que lo abre al Infinito, mostrando su verdadera naturaleza: deseo de Dios, de Vida eterna. Dice Lewis:

"Si hoy le preguntáramos a veinte hombres buenos cuál piensan que es la mayor de las virtudes, diecinueve de ellos respondería: la ausencia de egoísmo. Pero si le preguntáramos a casi cualquiera de los grandes cristianos de la antigüedad, respondería que es el amor. ¿Veis lo que ha pasado? Un término negativo se sustituye por otro positivo, y esto no sólo es de importancia filológica. El ideal negativo del altruismo no lleva consigo en primer lugar la idea de preocuparse por el bien de los demás, sino la de no buscar el nuestro propio, como si nuestra abstinencia y no su felicidad fuese lo importante. Yo no creo que sea ésta la virtud cristiana del amor. El Nuevo Testamento habla mucho de negarse a sí mismo, pero no como si el negarse a sí mismo fuera un fin en sí. Se nos dice que nos neguemos a nosotros mismos y tomemos nuestra cruz cada día con el fin de poder seguir a Cristo; y casi todas las descripciones de lo que encontraremos finalmente si lo hacemos suponen un buen estímulo.

Si en las mentes modernas se esconde la idea de que desear nuestro propio bien y anhelar de todo corazón disfrutar de él es algo malo, propongo que esta idea procede de Kant y de los estoicos, y que no es parte de la fe cristiana. De hecho, si consideramos las atrevidas promesas de recompensa y la naturaleza asombrosa de ésta en los Evangelios parece que nuestro Señor no piensa que nuestros deseos son demasiado intensos, sino demasiado débiles. Somos criaturas indiferentes que jugamos con la bebida, el sexo y la ambición cuando se nos ofrece un gozo infinito, como un niño ignorante que quiere continuar haciendo flanes de barro en un tugurio porque no es capaz de imaginarse lo que significa pasar unas vacaciones junto al mar. Nos contentamos con demasiado poco".

C. S. Lewis, The Weight of Glory and Other Addresses, Eerdmans 1965, pp. 1-2.

Todos los hombres buscan la felicidad

Tercer domingo de Cuaresma. La liturgia nos propone el Evangelio de la Samaritana. La sed de Jesús se encuentra con la sed de aquella mujer que había tenido siete maridos sin encontrar el verdadero amor. Jesús le anuncia un agua que calmará definitivamente su sed. Recojo una afirmación de Pascal:

"Todos los hombres buscan la felicidad. No hay excepciones. Aunque empleen métodos diferentes, todos pretenden el mismo fin. La causa de que unos vayan a la guerra y otros la eviten es el mismo deseo en ambos visto de diferente manera. La voluntad nunca da paso alguno que no vaya encaminado hacia este objetivo. esto es lo que motiva cada acción de cada ser humano, aun de aquellos que se ahorcan".

Blaise Pascal, Pensées, 425.

domingo, 27 de febrero de 2011

El cristianismo está empezando

Recojo una interesantísima reflexión del padre Alexander Men, sacerdote ortodoxo nacido en Moscú en 1935, durante los años más duros de la persecución religiosa de Stalin. Hombre de vastísima cultura el padre Men se convirtió en uno de los referentes del cristianismo ruso, siendo siempre mal visto por el régimen soviético. Fue asesinado a hachazos el 9 de septiembre de 1990. El día antes de su asesinato escribió:

"Solo personas de corto entendimiento pueden imaginar que el cristianismo ha llegado a su plenitud. El hecho es que el cristianismo está apenas dando sus primeros tímidos pasos en la historia de la raza humana. Muchas de las palabras de Cristo permanecen aún oscuras. La historia del cristianismo apenas está empezando. Lo que se ha hecho en el pasado, lo que nosotros llamamos historia, es sólo una serie de ensayos".

Alexander Men



lunes, 7 de febrero de 2011

Orar: del 'yo' al 'nosotros'

En esa misma homilía Benedicto XVI explica bellísimamente cómo debe ser la oración cristiana:

"La oración, por un lado, debe ser muy personal, un unirme en lo más profundo a Dios. Debe ser mi lucha con Él, mi búsqueda de Él, mi gratitud por Él y mi alegría en Él.

Y sin embargo, no es nunca un mero asunto privado de mi 'yo' individual desvinculado de los otros. Rezar es esencialmente también un rezar en el 'nosotros' de los hijos de Dios. Únicamente en este 'nosotros' somos hijos de nuestro Padre, al que el Señor no ha enseñado a rezar. Sólo este 'nosotros' nos abre el acceso al Padre.

Por un lado nuestra oración debe volverse cada vez más personal, tocando y penetrando más profundamente el núcleo de nuestro 'yo'. Por otro, debe nutrirse siempre de la comunión de los orantes, en la unidad del Cuerpo de Cristo, para plasmarnos verdaderamente a partir del amor de Dios.

De este modo, rezar -en última instancia- no es una actividad entre otras, no es sólo una determinada parte de mi tiempo. Rezar es la respuesta al imperativo que encontramos al principio del Canon de la celebración eucarística: 'Sursum corda', ¡levantemos el corazón! Es el ascender de mi existencia a la altura de Dios. En san Gregorio Magno encontramos una hermosa palabra al respecto. Él recuerda que Jesús llama a Juan Bautista 'lámpara que arde y resplandece' (Jn 5, 35) y continúa: 'ardiente por el deseo celeste, resplandeciente por la palabra. Por tanto, para que se conserve la veracidad del anuncio, debe conservarse la altura de la vida' (Hom. in Ez. 1, 11, 7). La altura, la medida alta de la vida, que hoy es más necesaria que nunca para dar testimonio de Jesucristo, la podemos alcanzar sólo si en la oración nos dejamos atraer continuamente por Él hacia su altura".

Benedicto XVI, 5 febrero 2011

La verdadera tristeza y la verdadera pobreza

En una reciente homilía, con ocasión de la ordenación episcopal de cinco nuevos arzobispos, el Papa ha dicho:

"Este es el trabajo por la mies en el campo de Dios, en el campo de la historia humana: llevar a los hombres la luz de la verdad, liberarles de la pobreza de la verdad, que es la verdadera tristeza y la verdadera pobreza del hombre.

Llevarles el alegre anuncio que no es sólo palabra, sino acontecimiento: Dios, Él mismo, ha venido a nosotros. Él nos toma de la mano, nos lleva hacia lo alto, hacia sí mismo y de este modo el corazón destrozado recobra la salud".

Benedicto XVI, 5 febrero 2011