domingo, 27 de marzo de 2011

Con qué llenar el abismo infinito

Otra cita de Pascal en torno a la sed de la Samaritana:

"Una vez hubo en el hombre una verdadera felicidad de la que ahora le queda sólo la marca y la huella vacía que en vano intenta llenar con todo lo que le rodea, buscando en las cosas ausentes la ayuda que no obtiene de las cosas presentes. Pero no encuentra nada apropiado, porque el abismo infinito sólo puede llenarse con un objeto infinito e inmutable, es decir, sólo con Dios mismo".

Blaise Pascal, Pensées.

Nos contentamos con demasiado poco

Siguiendo con la Samaritana, vemos que Jesús parte del deseo de aquella mujer, deseo no bien formulado, deseo quizá equívoco, pero deseo al fin y al cabo. Jesús no lo acalla, no lo censura, sino que lo abre al Infinito, mostrando su verdadera naturaleza: deseo de Dios, de Vida eterna. Dice Lewis:

"Si hoy le preguntáramos a veinte hombres buenos cuál piensan que es la mayor de las virtudes, diecinueve de ellos respondería: la ausencia de egoísmo. Pero si le preguntáramos a casi cualquiera de los grandes cristianos de la antigüedad, respondería que es el amor. ¿Veis lo que ha pasado? Un término negativo se sustituye por otro positivo, y esto no sólo es de importancia filológica. El ideal negativo del altruismo no lleva consigo en primer lugar la idea de preocuparse por el bien de los demás, sino la de no buscar el nuestro propio, como si nuestra abstinencia y no su felicidad fuese lo importante. Yo no creo que sea ésta la virtud cristiana del amor. El Nuevo Testamento habla mucho de negarse a sí mismo, pero no como si el negarse a sí mismo fuera un fin en sí. Se nos dice que nos neguemos a nosotros mismos y tomemos nuestra cruz cada día con el fin de poder seguir a Cristo; y casi todas las descripciones de lo que encontraremos finalmente si lo hacemos suponen un buen estímulo.

Si en las mentes modernas se esconde la idea de que desear nuestro propio bien y anhelar de todo corazón disfrutar de él es algo malo, propongo que esta idea procede de Kant y de los estoicos, y que no es parte de la fe cristiana. De hecho, si consideramos las atrevidas promesas de recompensa y la naturaleza asombrosa de ésta en los Evangelios parece que nuestro Señor no piensa que nuestros deseos son demasiado intensos, sino demasiado débiles. Somos criaturas indiferentes que jugamos con la bebida, el sexo y la ambición cuando se nos ofrece un gozo infinito, como un niño ignorante que quiere continuar haciendo flanes de barro en un tugurio porque no es capaz de imaginarse lo que significa pasar unas vacaciones junto al mar. Nos contentamos con demasiado poco".

C. S. Lewis, The Weight of Glory and Other Addresses, Eerdmans 1965, pp. 1-2.

Todos los hombres buscan la felicidad

Tercer domingo de Cuaresma. La liturgia nos propone el Evangelio de la Samaritana. La sed de Jesús se encuentra con la sed de aquella mujer que había tenido siete maridos sin encontrar el verdadero amor. Jesús le anuncia un agua que calmará definitivamente su sed. Recojo una afirmación de Pascal:

"Todos los hombres buscan la felicidad. No hay excepciones. Aunque empleen métodos diferentes, todos pretenden el mismo fin. La causa de que unos vayan a la guerra y otros la eviten es el mismo deseo en ambos visto de diferente manera. La voluntad nunca da paso alguno que no vaya encaminado hacia este objetivo. esto es lo que motiva cada acción de cada ser humano, aun de aquellos que se ahorcan".

Blaise Pascal, Pensées, 425.

domingo, 27 de febrero de 2011

El cristianismo está empezando

Recojo una interesantísima reflexión del padre Alexander Men, sacerdote ortodoxo nacido en Moscú en 1935, durante los años más duros de la persecución religiosa de Stalin. Hombre de vastísima cultura el padre Men se convirtió en uno de los referentes del cristianismo ruso, siendo siempre mal visto por el régimen soviético. Fue asesinado a hachazos el 9 de septiembre de 1990. El día antes de su asesinato escribió:

"Solo personas de corto entendimiento pueden imaginar que el cristianismo ha llegado a su plenitud. El hecho es que el cristianismo está apenas dando sus primeros tímidos pasos en la historia de la raza humana. Muchas de las palabras de Cristo permanecen aún oscuras. La historia del cristianismo apenas está empezando. Lo que se ha hecho en el pasado, lo que nosotros llamamos historia, es sólo una serie de ensayos".

Alexander Men



lunes, 7 de febrero de 2011

Orar: del 'yo' al 'nosotros'

En esa misma homilía Benedicto XVI explica bellísimamente cómo debe ser la oración cristiana:

"La oración, por un lado, debe ser muy personal, un unirme en lo más profundo a Dios. Debe ser mi lucha con Él, mi búsqueda de Él, mi gratitud por Él y mi alegría en Él.

Y sin embargo, no es nunca un mero asunto privado de mi 'yo' individual desvinculado de los otros. Rezar es esencialmente también un rezar en el 'nosotros' de los hijos de Dios. Únicamente en este 'nosotros' somos hijos de nuestro Padre, al que el Señor no ha enseñado a rezar. Sólo este 'nosotros' nos abre el acceso al Padre.

Por un lado nuestra oración debe volverse cada vez más personal, tocando y penetrando más profundamente el núcleo de nuestro 'yo'. Por otro, debe nutrirse siempre de la comunión de los orantes, en la unidad del Cuerpo de Cristo, para plasmarnos verdaderamente a partir del amor de Dios.

De este modo, rezar -en última instancia- no es una actividad entre otras, no es sólo una determinada parte de mi tiempo. Rezar es la respuesta al imperativo que encontramos al principio del Canon de la celebración eucarística: 'Sursum corda', ¡levantemos el corazón! Es el ascender de mi existencia a la altura de Dios. En san Gregorio Magno encontramos una hermosa palabra al respecto. Él recuerda que Jesús llama a Juan Bautista 'lámpara que arde y resplandece' (Jn 5, 35) y continúa: 'ardiente por el deseo celeste, resplandeciente por la palabra. Por tanto, para que se conserve la veracidad del anuncio, debe conservarse la altura de la vida' (Hom. in Ez. 1, 11, 7). La altura, la medida alta de la vida, que hoy es más necesaria que nunca para dar testimonio de Jesucristo, la podemos alcanzar sólo si en la oración nos dejamos atraer continuamente por Él hacia su altura".

Benedicto XVI, 5 febrero 2011

La verdadera tristeza y la verdadera pobreza

En una reciente homilía, con ocasión de la ordenación episcopal de cinco nuevos arzobispos, el Papa ha dicho:

"Este es el trabajo por la mies en el campo de Dios, en el campo de la historia humana: llevar a los hombres la luz de la verdad, liberarles de la pobreza de la verdad, que es la verdadera tristeza y la verdadera pobreza del hombre.

Llevarles el alegre anuncio que no es sólo palabra, sino acontecimiento: Dios, Él mismo, ha venido a nosotros. Él nos toma de la mano, nos lleva hacia lo alto, hacia sí mismo y de este modo el corazón destrozado recobra la salud".

Benedicto XVI, 5 febrero 2011

martes, 1 de febrero de 2011

La música después de Babel

El 2 de agosto de 2009, al concluir un concierto de la Bayerisches Kammerorchester Bad Brückenau en honor del Santo Padre, Benedicto XVI pronunció una breve alocución en alemán, que concluyó con estas palabras (en italiano):

"Queridos amigos, he hablado en alemán porque los músicos y la mayor parte de los presentes son alemanes. Lamentablemente, después de los sucesos de la torre de Babel las lenguas nos separan, crean barreras. Pero en esta hora hemos visto y oído que existe una parte intacta del mundo, incluso después de la torre y la soberbia de Babel, y es la música: el lenguaje que todos podemos entender, porque toca el corazón de todos nosotros.

Esto nos da la garantía no sólo de que la bondad y la belleza de la creación de Dios no se han destruido, sino que estamos llamados y somos capaces de trabajar por el bien y la belleza, y son también una promesa de que llegará el mundo futuro, de que Dios vence, de que la belleza y la bondad vencen.

Por este consuelo en nuestro trabajo cotidiano os damos las gracias a vosotros, músicos. Gracias a todos vosotros".

Benedicto XVI, 2 agosto 2009

martes, 25 de enero de 2011

El Infinito detrás de las notas

Me han pasado un excelente vídeo en que el célebre maestro Riccardo Muti, con ocasión de la entrega del premio al "Músico del Año" de América Musical, describe así su labor como director de orquesta:

“Vittorio Gui, el famoso fundador del Maggio Musicale de Florencia, cuando tenía noventa años me dijo: Muti, qué lástima estar tan cerca de la muerte justo ahora que estaba aprendiendo a dirigir.

Dirigir no es sólo marcar los tiempos, sino tomar de las almas de los músicos la música, los sentimientos... Los sentimientos, no las notas. Las notas son la expresión concreta de los sentimientos. Y esto es lo que hace que dirigir sea la profesión más difícil del mundo, porque nosotros tenemos una idea que tiene que ser expresada a través de los brazos y luego debe viajar a través de los instrumentos, que son tocados por los dedos o la boca de los músicos, y luego llegar hasta el público. Es un camino muy largo.

Marcar los tiempos es muy fácil. Cualquiera puede hacerlo. Cualquiera. Hacer música es muy difícil. Bien, todos en esta sala se están preguntando: ¿Entonces, cuál cree usted que es su posición, en qué parte está? Yo creo estar en la mitad del camino. Y estoy seguro de que nunca llegaré a la otra orilla del río, porque detrás de las notas habita el Infinito, esto es, Dios. Y nosotros somos demasiado pequeños frente a Dios”.


Riccardo Muti

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domingo, 23 de enero de 2011

Contemplando el cielo

El filósofo Cicerón, en su obra De natura deorum (sobre la naturaleza de los dioses) escribe estas líneas, que son toda una proclamación de la dignidad y excepcionalidad del ser humano:

“Dios ha alzado al hombre del suelo y lo ha colocado en posición erecta, derecho, de modo que contemplando el cielo pudiese tener noción de los dioses. Los hombres no son habitantes de la tierra, sino en cierto sentido espectadores desde la tierra de las realidades superiores y celestes, cuya contemplación no pertenece a ninguna otra especie de seres vivos".

Cicerón, De natura deorum.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La auténtica mayoría en la Iglesia

En el mismo artículo de 1995 que citaba en la entrada anterior Ratzinger explica por qué Pablo VI hizo bien en escribir -contra el parecer de algunos miembros de la comisión que le aconsejaba- la encíclica Humanae Vitae, en 1968. Los argumentos del actual Papa son realmente interesantes:

"Una comisión, que da un parecer sobre la doctrina de la Iglesia, no debe en ningún caso representar la mayoría de los pareceres dominantes, sino la exigencia interior de la fe. La verdad no se decide por mayorías; el principio democrático termina frente a la cuestión de la verdad.

En la Iglesia, además, no cuenta sólo la sociedad actualmente presente. En ella los muertos no están muertos, porque en cuanto comunión de los santos va más allá de los confines del tiempo presente. El pasado no es pasado y el futuro, justamente por esto, es ya presente. Dicho con otras palabras: en la Iglesia no puede darse ninguna mayoría contra los santos, contra los grandes testigos de la fe que caracterizan toda la historia. Ellos pertenecen siempre al presente, y su voz no puede ser considerada minoritaria.

La responsabilidad ante la continuidad de la doctrina eclesial tenía, por eso, para Pablo VI una importancia mayor que una comisión de sesenta miembros, cuyo voto debía ciertamente tenerse en consideración, pero que no podía constituir la última instancia frente al peso de la tradición".

Joseph Ratzinger, 1995

La fe y el verdadero progreso

Interesante consideración del teólogo Ratzinger acerca de la fe como motor de verdadero progreso:

"La fe no es nunca una fórmula congelada del pasado, sino que representa siempre el verdadero progreso. Pues la fe va al encuentro de Cristo, que no es sólo el Alfa, sino también la Omega de la historia. Las obras de Cristo no van hacia atrás, sino hacia delante, dijo una vez San Buenaventura. La fe es siempre la auténtica novedad y tiene algo que decir en cada momento histórico; en cada época sabe hablar en su lengua. El milagro de Pentecostés no implica sólo la posibilidad sincrónica de las diversas lenguas y culturas de un periodo, sino también el milagro diacrónico, la fuerza de hablar en las lenguas de cualquier presente y futuro. Pero en tal desarrollo viviente permanece siempre la única fe en el único Señor".


Joseph Ratzinger, 1995

El trabajo a gusto

Gaudí era un genio, en todos los sentidos:

"Mal asunto cuando una ocupación se arrastra como trabajo forzado; compadezco a aquel que lo cumple por obligación... Una de las cosas más bellas de la vida es el trabajo a gusto".

Antonio Gaudí

martes, 16 de noviembre de 2010

De la idea a la obra

Escribe el autor de la Sagrada Familia:

"Un impulso, una fuerza debe acompañar toda idea para convertirla en obra".

Antonio Gaudí


La fuerza de Gaudí no era sólo su creatividad, sino la fe.

Espíritu y materia

Esta frase de Gaudí parecería banal, pero no lo es. Y sintetiza la obra de la Sagrada Familia:

"El espíritu domina la materia".

Antonio Gaudí

lunes, 15 de noviembre de 2010

Los tres grandes libros de Gaudí

La cita anterior me recuerda lo que dijo el Papa de Gaudí en la misa celebrada en la Sagrada Familia de Barcelona:

"En este recinto Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia".

Homilía en la Sagrada Familia, 7 noviembre 2010.

Un canto a varias voces

La expresión "Palabra de Dios" ha de ser entendida en sentido analógico, dice Verbum Domini, ya que Dios se comunica de muchos modos, el único Verbo se expresa con varias voces:

"Se ha hablado justamente de una sinfonía de la Palabra, de una única Palabra que se expresa de diversos modos: un canto a varias voces.

...Si bien es cierto que en el centro de la revelación divina está el evento de Cristo, hay que reconocer también que la misma creación, el liber naturae, forma parte esencialmente de esta sinfonía a varias voces en que se expresa el único Verbo.

De modo semejante, confesamos que Dios ha comunicado su Palabra en la historia de la salvación, ha dejado oír su voz; con la potencia de su Espíritu, habló por los profetas.

La Palabra divina, por tanto, se expresa a lo largo de toda la historia de la salvación, y llega a su plenitud en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios.

Además, la palabra predicada por los apóstoles, obedeciendo al mandato de Jesús resucitado: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación (Mc 16,15), es Palabra de Dios.

Por tanto, la Palabra de Dios se transmite en la Tradición viva de la Iglesia".

Exhortación postsinodal Verbum Domini, 7

Dios habla y responde a nuestras cuestiones

Nos recuerda el Papa que hay algo esencial en la vida: hemos de...

"... redescubrir algo que corremos el peligro de dar por descontado en la vida cotidiana: el hecho de que Dios hable y responda a nuestras cuestiones".

Exhortación postsinodal Verbum Domini, 4

La prioridad más grande

Hace unos días se publicó la Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Era un documento esperado desde hace dos años, cuando se celebró en Roma el Sínodo sobre la Palabra de Dios (2008). Ha merecido la pena la espera, pues el documento -amplio y profundo- contiene una preciosa síntesis sobre la Revelación y la Encarnación del Verbo. Recojo algunas afirmaciones:

"No hay prioridad más grande que esta: abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante (cf. Jn 10,10)".

Exhortación postsinodal Verbum Domini, 2.

lunes, 11 de octubre de 2010

El poeta canta por todos

El poeta presta su voz a la multitud, canta el sentir común de la humanidad. Esa es su vocación: decir al hombre.

"Un único corazón te recorre, un único latido sube a tus ojos,
poderosamente invade tu cuerpo, levanta tu pecho,
te hace agitar las manos cuando ahora avanzas.
Y si te yergues un instante, si un instante levantas la voz,
yo sé bien lo que cantas.

Eso que desde todos los oscuros cuerpos casi infinitos
se ha unido y relampagueado,
que a través de cuerpos y almas se liberta de pronto en tu grito,
es la voz de los que te llevan, la voz verdadera y alzada
donde tú puedes escucharte, donde tú, con asombro, te reconoces.
La voz que por tu garganta, desde todos los corazones esparcidos,
se alza limpiamente en el aire.

Y para todos los oídos. Sí. Mírales cómo te oyen.
Se están escuchando a sí mismos.
Están escuchando una única voz que los canta. (...)

Y en la cumbre, con su grandeza, están todos ya cantando.
Y es tu voz la que les expresa. Tu voz colectiva y alzada.
Y un cielo de poderío, completamente existente,
hace ahora con majestad el eco entero del hombre".

Vicente Aleixandre, Historia del corazón, Espasa-Calpe, Madrid 1954, 3ª ed., pp. 65-67.

Búscate en los otros

"No es bueno que el hombre esté solo", dice en sus primeras páginas el libro de los orígenes, el Génesis. También lo señala el poeta.

"No es bueno quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere
calcáreamente imitar a la roca. (...)

Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,
no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate en los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos. (...)

Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!"

Vicente Aleixandre, Historia del corazón, Espasa-Calpe, Madrid 1954, 3ª ed., pp. 55-58.